jueves, 26 de julio de 2012

Un día claro.


Yo creo que a todo el mundo nos llega el momento en la vida, en el que sin ninguna razón decimos esto de: todo es una mierda.
[-Qué todo?
+Pues todo.
-Pero qué pasa?
-Nada.
+Entonces por qué todo es una mierda?
-Pues porque lo es.]
Y es así, no hay ninguna razón en concreto.
En estas situaciones yo diría que es la ilusión.
Puedo controlar la mayoría de las cosas en la vida, pero padezco la desgracia de no poder controlar mi ilusión, y creo que es la razón por la que uno se levanta cada día.
Cada, se levanta por las suyas, a veces falsas ilusiones, otras veces solo nos duran un rato.
Mientras ella no está (la ilusión), problemas se asoman de donde no los hay, vuelvo al pasado, pienso en el futuro y lo mas gracioso de esto, es que no le veo solución a nada.
Recuerdo todas esas personas que cambian, las que se van, a las que deje ir o a las que perdí.
Pero una buena mañana, sin ton ni son, y sin tomarlo ni beberlo, aparece.
Y la gran satisfacción cuando esto pasa? Imaginemos que una mañana nos levantamos y.. ¡vuelve! Entre tanta nube pareciendo imposible sale el sol.
Ya no recordaba donde solía aparecer, donde la solía encontrar, como era, que me hacia sentir.
Mira que es difícil encontrar lo perdido, pues imagina buscar la ilusión, dime ¿Dónde se esconde?
Pero imaginemos, cerremos los ojos una noche y levantémonos viendo una luz.
La luz en los ojos, pero no en los nuestros, si no en las de él.
Y es entonces, es entonces cuando recuerdo como es la ilusión, la vuelvo a retomar.
Me sientes fuerte, con coraje para enfrentarte a todo. Sin miedo por haber recuperado lo que un día perí
Imaginemos que esto pasa, escuchamos un:
[-Qué quieres que hagamos?
+A mi me da igual]
Y pensar: Elige lo que tú quieras yo no te puedo elegir, ya te tengo.
Imaginemos que todo nos da igual, el pasado, el futuro, no nos hace falta decir "Pasado pisado", simplemente no miramos atrás, para qué?
Ahora abro los ojos, con paciencia y una caña, deje de imaginármelo. Ya lo tengo.
Es el momento, él la tiene.
Pues hagamos una promesa.
Hagamos que la ilusión tu y yo sean la envidia, hagamos que el pasado tenga envidia de este presente.

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