martes, 31 de julio de 2012
El precio de la libertad
¿Cuanto cuesta un billete a la luna?
No no, gracias. Con ida pero sin vuelta.
Dime, dónde está el secreto en el sentirse libre?
Quizás cuesta un billete de ida al extranjero, quizás 18 años, escuchar un "haz lo que quieras", decir un "me voy", un "déjame solo".
Acordar un "solo estamos a líos", la carta blanca para un tiempo.
Ojala, ojala alguna de estas cosas fuera la libertad, se pudiera comprar, regalar, costase dinero, tiempo, esfuerzo.. Ojala.
Pues no, más que libertad se debería de llamar tranquilidad.
El problema en toda libertad deseada es sentirse atado a cualquier cosa que te preocupa.
Que quieras una persona, miedo al compromiso, el poder fallarle, que esto te lleve a tener que pensar antes de actuar. Que él deje de hacerlo. Te hace perder tu libertad ya no puedes hacer lo que quieras.
No poder pagar todas tus deudas, tener que escuchar lo que tienes que hacer.
Tener que hacer esfuerzos que no harías si no fuese porque ese alguien te importa.
Mismamente que haya algo o alguien que te importe, ya es perder tu libertad.
Muchas veces ponerla por delante de ti, pensar en ella antes que en tus necesidades, noches sin dormir sin saber como ayudarla, veces tener que dejarlo todo, y todo esto sin pedir nada.
Fíjate si todo lo que estas haciendo, vale la pena por todo lo que estas perdiendo.
A veces si que vale la pena, y mucho. Es más gratificante lo que recibes a cambio de tu libertad. Pero eso no significa que un esfuerzo siempre valga la valga.
Hay ocasiones en las que te llena mucho más conservar un trozo de tu libertad, y dejar perder una "preocupación más".
No gratifica perder tu libertad por todos o por alguien alguien "Sin más".
Procura regalar tu libertad a quien daría todo por ti, no le des ese placer a nadie más.
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