Cuando llega el trueno y me cuenta que anoche llovió.
Siempre y nunca.
Cuando me despiertas cada noche de tormenta e ilumino las calles. Llegas tú para sonar junto a mi luz, como si uno fuéramos. Nos llevamos la noche.
Mucho más que la tormenta de anoche. Pero no juntos. Separados.
Solo cuando llegas tú y me hablas de la lluvia me preocupo de lo que hago. Que mejor que tu propia tormenta para recordarte quien eres.
Para recordarte que un rayo no tiene lugar en un día azul.
Somos mucho más que la tormenta de anoche.
Al menos yo empiezo a ser más de día que de noche. Junto al sol y lejos de las nubes.
Te lo recuerdo, tu trueno, el que sonaba junto a mi rayo. Eso si que es un verdadero tormento.
lunes, 29 de junio de 2015
domingo, 25 de enero de 2015
VICTORY
Sueño todas las noches que corro hacía ti como mil y una vez he hecho para que un único tiro me salvase la vida. Y tener esa fé tan profunda, la total seguridad de que tú sepas exactamente lo que hacer.
He de admitir que yo corrí muchas veces más hacia ti que del contrario, y no porque tu me necesitases menos, sino porque de lo tuyo no se podía huir corriendo a mi lado.
Hay una gran parte de mi que ha crecido contigo, desde que media 10 centímetros hasta ahora, que me has hecho enorme. Tan grande que ahora son los demás los que corren para escaparse de mi, y es que yo tuve el mejor refugio, ellos no lo tienen.
Me hubiese gustado poder ayudarte en tu ultima lucha, ponerme delante de ti y que tú pudieras salir corriendo para poder juntos contar una victoria más entre otras mil. Tu me enseñaste a no rendirme en el minuto 20 para luchar y ganar al minuto 60. Que toda la mala suerte que juega en tu contra se puede poner de tu parte siempre y que no abandones.
Me gustó verte luchando hasta el final sin lágrimas en los ojos como buen campeón que eres.
Ojalá hubiese podido salvarte de aquella también.
Cada vez estoy más convencida de que este mundo no es para gente como tú y que los mejores es por eso por los que os vais, porque se merecéis un lugar mejor.
Espero verte allí arriba Invocador, mientras tanto seguiré tu lucha aquí abajo.
He de admitir que yo corrí muchas veces más hacia ti que del contrario, y no porque tu me necesitases menos, sino porque de lo tuyo no se podía huir corriendo a mi lado.
Hay una gran parte de mi que ha crecido contigo, desde que media 10 centímetros hasta ahora, que me has hecho enorme. Tan grande que ahora son los demás los que corren para escaparse de mi, y es que yo tuve el mejor refugio, ellos no lo tienen.
Me hubiese gustado poder ayudarte en tu ultima lucha, ponerme delante de ti y que tú pudieras salir corriendo para poder juntos contar una victoria más entre otras mil. Tu me enseñaste a no rendirme en el minuto 20 para luchar y ganar al minuto 60. Que toda la mala suerte que juega en tu contra se puede poner de tu parte siempre y que no abandones.
Me gustó verte luchando hasta el final sin lágrimas en los ojos como buen campeón que eres.
Ojalá hubiese podido salvarte de aquella también.
Cada vez estoy más convencida de que este mundo no es para gente como tú y que los mejores es por eso por los que os vais, porque se merecéis un lugar mejor.
Espero verte allí arriba Invocador, mientras tanto seguiré tu lucha aquí abajo.
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