lunes, 29 de junio de 2015

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Cuando llega el trueno y me cuenta que anoche llovió.
Siempre y nunca.
Cuando me despiertas cada noche de tormenta e ilumino las calles. Llegas tú para sonar junto a mi luz, como si uno fuéramos. Nos llevamos la noche.
Mucho más que la tormenta de anoche. Pero no juntos. Separados.
Solo cuando llegas tú y me hablas de la lluvia me preocupo de lo que hago. Que mejor que tu propia tormenta para recordarte quien eres.
Para recordarte que un rayo no tiene lugar en un día azul.
Somos mucho más que la tormenta de anoche.
Al  menos yo empiezo a ser más de día que de noche. Junto al sol y lejos de las nubes.
Te lo recuerdo, tu trueno, el que sonaba junto a mi rayo. Eso si que es un verdadero tormento.